ESTA CARTA, TITULADA A USTED DEL BAJO B, ES UNA CARTA REAL DE UN VECINO (LLAMÉMOSLE EQUIS) A OTRO VECINO (LLAMÉMOSLE BE). AQUÍ OS DEJO ESTE DOCUMENTO: EN ROJO LAS FALTAS ORTOGRÁFICAS Y GRAMATICALES DEL ERUDITO Y EL 3 ESCRITO CON BOLÍGRAFO SOBRE EL 0 (DE LAS 23.00). SUBRAYADO LO QUE ME PARECE MÁS SURREALISTA, Y EL RESTO (SANGRÍAS, MAYÚSCULAS, CURSIVA, ETC) FORMAN PARTE DEL ORIGINAL. ES UN DOCUMENTO SIN DESPERDICIO, QUE PODÉIS DISTRIBUIR A VUESTRO ANTOJO.
Estimado vecino,
Quisiera a través de este sencillo documento “entrar” en su espacio privado para pedir, respetuosamente, aunque sin veneración, el cumplimiento de algunas observaciones existentes en nuestro pequeño centro administrativo, el cumplimiento de ciertas normas de nuestro pequeño territorio social, democratico, de derecho.
Este territorio, ese espacio, es nuestro entorno. Aquí, en este edificio, es nuestro hogar. Nosotros tenemos un amplio margen de libertad en él. Bien es cierto que toda libertad nuestra estará siempre condicionada a la libertad del prójimo. Y eso no es algo simplemente moral; es tan serio, tan importante, tan sumamente relevante, que es definido por Ley. La Administración Pública –a través de la Ley que determina el Régimen Jurídico de la Administración Pública-, se ocupa de intervenir en casos dados, dentre ellos los de reglas de la vecindad. De modo que, en el Estado social democratico de derecho, el aspecto social y el democratico no es sinónimo de libertinaje, de un uso excesivo de la libertad individual. No. Al contrario, el derecho es limitado por derecho. Nuestra libertad no es plena e incondicionada. Será siempre –la conducta humana-reglada, normatizada, dirigida, por el derecho.
Por eso vengo a escribir. Pedir, suplicar, rogar, solicitar, RESPETUOSAMENTE, sea cumplida las normas de vecindad. El respeto a los horarios de silencio (a partir de las 23.30 hasta las 07.00); el respeto por el prójimo!
Yo intento siempre respetar el derecho ajeno. El derecho al reposo, la quietud. Intento cumplir mis deberes, mis citas, mis conversaciones, mis “músicas”, mis zapatos con tacones…Cualquier cosa! Siempre pensando si no estaría afectando a un bien de los demás.
Por favor, espero que no haya sido muy molesto. Espero convencerle a usted con este discurso sin tener la necesidad de recurrir a la Dicha Administración para sanar este nuestro pequeño incidente. Caso contrario, ése ganará fuerza y llegará a ser un conflicto que –como no lo podremos resolver con la fuerza o con la “vendeta” (típicos de los pueblos germánicos de antes de la caída del Imperio Romano)- recibirá la apreciación del poder público local, la Policía.
A usted a lado mío y a usted de arriba, su vecino del bajo A
*Esta misma carta también fue enviada por el sujeto Equis al vecino A.